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Cosas de casa / Ecomaternidad / Embarazo / Querido diario

Gatos, embarazo y bebés recién nacidos.

Pero… los gatos se irán de casa ¿No?, ¿Y ahora qué vais a hacer con los gatos?, ¿Vais a regalar a vuestros gatos? Estas y otras preguntas parecidas nos las hicieron varias personas cuando dimos la noticia de que un nuevo miembro de la familia estaba en camino. Ay…. que atrevida es la ignorancia (y la gente). ¿Por qué existe ese pensamiento colectivo por todos aquellos que no tienen gatos de que los gatos son malos, malvados y nos quieren hacer daño? Y nada más lejos de la realidad.

Durante el embarazo el tema de los gatos está en boca de todos y los comentarios se alargan a la llegada del bebé ¡Cuidado con los gatos! ¡No le vayan a hacer algo al bebé! ¡No le vayan a pegar algo! Pero, ¿Tan peligroso es tener gatos con un bebé recién nacido? Con esta pregunta en la cabeza en los 9/10 meses de espera estuve buscando información sobre ello y la verdad es que encontré bastante poca. Por eso, hoy quiero escribir este post con mi experiencia y que os pueda servir de ayuda y consuelo si estáis esperando un retoño y en vuestra casa ya campan a sus anchas los felinos. 

Durante el embarazo

Una de las primeras preguntas que hace la matrona es si tienes gatos. Ante una respuesta afirmativa comienza a bombardearte con un montón de información nueva ( como todo durante el embarazo) que te deja un poco turuleta. Que si la toxoplasmosis, que si la arena, que si… Por suerte mi matrona es gato friendly y me dijo rotundamente:

«Si tenéis ciertas precauciones, no pasa absolutamente nada que convivas con gatos durante el embarazo, eso sí, que las cacas las recoja él».

Por comentarios que me han llegado de otras mamás no todas las matronas, doctoras y doctores son tan benevolentes con el tema gatuno pero, sin duda, estoy de acuerdo al 100% con la mía. Durante el embarazo hay que tener precauciones con muchas cosas y una de ellas son los gatos. La toxoplasmosis es algo muy serio pero no por ello debemos desterrar a nuestros gatos de casa. Primero porque si son gatos domésticos que no pisan la calle es poco probable que la tengan y por tanto no pueden transmitirla, y segundo porque lo único que transmite la toxoplasmosis es la caca de los gatos y, si hay otra persona que puede encargarse de ello durante esos meses, pues listo el problema. 

Nosotros así lo hicimos y mano de santo. De hecho, los tres gatos que tenemos fueron una compañía de lo más agradable durante los meses de espera, no se que hubiera hecho sin ellos. 

En resumen, y lo que quiero deciros con esto, es que se hablan y dicen muchas cosas sobre los gatos y las embarazadas pero aplicando el sentido común no debe pasar nada y eso de que se tienen que ir de casa, ni se os pase por la cabeza. Los gatos son parte de la familia para lo bueno y para lo malo y lo seguirán siendo cuando llegue el bebé. Si no terminas de tenerlo claro, te recomiendo leer este artículo del país. 

Foto de nuestras gatas de pequeñas, eran taaaan monas.

Con un recién nacido

Y ahora llega la segunda gran duda con respecto a los gatos ¿Son peligrosos con un recién nacido? ¿Pueden hacerle algo? ¿Pueden pegarle algo?. A ver, desde luego que hay gatos y gatos, yo os contaré exactamente mi experiencia con tres lindos gatos. Dos gatas jóvenes, hermanas entre ellas, hiperactivas, muy juguetonas y cariñosas con los humanos y un gato de unos 7 años, pasota y con un punto de arisco. 

Cómo preparamos la llegada

El primer contacto gato bebé era una gran incognita ¿Qué pasaría? ¿Se acercarían? ¿Le bufarían? ¿Tendrían celos? Pues os haré un resumen rápido. NO PASÓ NADA. Pero nada de nada.

Habíamos leído que en el caso de los perros antes de que llegara el bebé le llevaban una prenda para que oliera y se acostumbrara al olor. Nosotros también hicimos lo mismo con los gatos. Un día antes de volver del hospital cogimos una toalla en la que había estado envuelto y la dejamos encima de la cama. Los gatos estuvieron oliéndola y durmieron encima de ella. 

Total que volvimos del hospital, el bebé venía en el portabebés, lo pusimos encima de la mesa, los gatos se acercaron tímidamente, lo olieron y así como llegaron, se dieron media vuelta y se fueron a seguir con lo suyo. No le hicieron ni caso, no les llamó la atención.

¿Es así con todos los gatos? Supongo que habrá gatos y gatos pero vosotros seréis los que mejor los conozcan para prever qué puede pasar. 

Las primeras semanas

Uno de nuestros grandes miedos durante las primeras semanas es que los gatos pudieran meterse en su cuna colecho y pudieran dormir encima de él. La verdad es que en nuestro caso hemos tenido mucha suerte porque los gatos pasaron olímpicamente del bebé. No se si porque entendían que era un cachorrillo humano, débil e indefenso, o porque simplemente iban a lo suyo, pero en las primeras semanas no se acercaron al bebé.

Con el tiempo, más adelante, cuando ya tenía más mobilidad, sí es verdad que pasaron varias noches durmiendo a los pies de la cuna (una de las gatas). Pero yo vi eso como un buen gesto, de que ya se habían acostumbrado y lo habían aceptado como parte de la manada.

La relación en los meses siguientes

La relación gato bebé ha ido creciendo conforme han pasado los meses. Él se ha acostumbrado a que estén ahí, a verlos pasar, a que le distraigan, a que estén dormidos en su cama. Una de las gatas en concreto se ha hecho su inseparable amiga. Durante las siestas decidió dormir a su lado  (la foto de más arriba). Y durante las horas de juego siempre anda cerca. 

Ahora que ha empezado a gatear juegan a perseguirse. O uno se queda embobado viendo al otro moverse, o juegan a atrapar las pomas de jabón cuando las hacemos… Cuando estan cerca T quiere acariciarlos, a su manera, ahora solo los agarra y les arranca pelos, pero ellos no se quejan ni le dicen nada. Nunca, en este tiempo, le han lazado un arañado, ni un intento de… y eso que ya les ha tirado del pelo y la cola en varias ocasiones. No me cabe la menor duda de que esta relación seguirá creciendo y se convertirán en amigos inseparables.

Por nuestra parte sí hemos notado que casi desde el principio los gatos se han vuelto mucho más cariñosos. Me refiero a que demandan de nuestro cariño con mucha más frecuencia que antes. No creo que sea una nuestra de celos, de hecho en ningún momento han mostrado una actitud reacia o violenta, sino más bien que a¡como ahora tenemos menos tiempo para atenderlos y acariciarlos, los pobres estan faltos de cariño. 

Y después de todo lo que os he contado, a la pregunta de si recomiendo tener gatos con un bebé recién nacido, mi respuesta evidente es sí, por supuesto. Pero, como decía al principio, hay gatos y gatos… Tendréis que valorar vuestra situación.

Espero que mi experiencia os haya ayudado, me encantaría conocer tu situación en los comentarios ¿Estás embarazada? ¿Tenéis gatos? ¿Qué vais a hacer con ellos? Un abrazo para todos y todas, sed felices, nos vemos en las redes.

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