Menú
Cosas de casa / Querido diario

Cuarentena, un bebé, trabajo desde casa y medio ambiente

Leía ayer esta publicación de Facebook de Álvaro Bilbao que dice que los bebés que salen ahora del confinamiento van a tener actitudes reacias al contacto social, que les va a costar el doble retomar actividades como montar en coche o, incluso, que se sentirán incómodos en la calle. La verdad es que es algo que vengo pensando desde hace semanas y que estoy constatando con T estos días de «desescalada». En nuestros paseos diarios además de ir super serio por la calle, cuando escucha la voz de alguna persona se pone a llorar (quiero ver qué pasa cuando se reencuentre con abuelos o amigos). Son pequeños y apenas se enteran de nada pero al igual que a nosotros también les afecta todo esto de una forma inconsciente. (Me pregunto cómo les afectará esto a largo plazo y en su edad adulta). Estamos viviendo un momento excepcional y que nadie hubiera elegido para la crianza de sus hijos pero, nos ha tocado. Igual que a otras generaciones les ha tocado una guerra u otras catástrofes, a nosotros nos ha tocado vivir esto y es lo que hay. La cuestión, después de aceptarlo es… ¿Cómo afrontarlo de la mejor manera posible?

La verdad es que para mi, sin ser sanitaria ni desempeñar un trabajo indispensable y teniéndome que quedar en casa, no ha supuesto un problema demasiado grande. Y creo que mi caso es extrapolable a muchas otras madres en situaciones similares. Desde que T nació en septiembre del año pasado mi casa se ha convertido en un pequeño nido donde hemos estado horas y horas. Durante los tres primeros meses, de baja laboral, solo salíamos a pasear. Después, trabajando desde casa (porque hace mucho tiempo que decidí trabajar desde casa), la rutina seguía siendo bastante parecida y todos esos problemas de los que estos días se ha hablado con respecto al teletrabajo eran parte de mi vida habitual en los últimos meses. Por tanto, el confinamiento llegó para continuar con nuestras rutinas en casa (sin paseos, claro). 

Sobre el teletrabajo

Estos días han corrido ríos de tinta en grupos de Whatsapp, en las redes sociales y los medios de comunicación sobre lo difícil que está resultando llevar una conciliación familiar real en la que se combine el teletrabajo y la crianza. Hay opiniones variadas, yo comparto la idea de que es una tarea muy difícil pero que a pesar de todos los inconvenientes, es una opción con muchas cosas positivas. 

Y lo digo con experiencia de causa. Hace varios años decidí que quería trabajar en casa. No fue una decisión fácil porque estaba trabajando en una oficina con contrato indefinido pero me aventuré a ser autónoma y buscarme la vida desde casa como community manager, diseñadora web y creadora de contenido (Puedes ver mis servicios aquí). Después llegó T y consideré esta forma de trabajar la mejor manera de poder estar con él y mantener un trabajo que  nos permita vivir. En enero, frebrero y marzo (el periodo en el que he estado trabajando con bebé a cuesta) comprobé que es un reto pero no lo cambiaría por ninguna otra forma de trabajar. 

LO POSITIVO

  • Horarios flexibles.
  • Puedo trabajar en casi cualquier lugar.
  • Compatibilidad con otras tareas.
  • Menos horas de trabajo con más rendimiento.
  • Es más sostenible para el medio ambiente. 

Lo NEGATIVO

  • Hay que trabajar en muchas ocasiones de noche. 
  • Necesidad de tener apoyo familiar o de la pareja para compatibilizar horarios. 
  • Falta de contacto personal con otras personas (aunque hoy no sabría si ponerlo en positivo o negativo)… 

Los primeros meses de vida de un bebé son meses de vital importancia y en muchas ocasiones la necesidad de volver al trabajo fuera de casa obliga a terminar la lactancia, alejarse de un bebé que no estra preparado… entre otras cosas. Poder pasar tiempo con ellos, en casa, continuar con la lactancia materna a demanda… da al trabajo desde casa un valor añadido. Por eso creo que esta cuarentena ha sido una gran noticia para muchas mamás que en esta situación han podido mantener a sus bebés mientras teletrabajan. 

Afrontando el futuro

Estos días me han hecho pensar mucho en el futuro al que se enfrentarán los bebés y niños de hoy. Desde hace mucho tiempo tengo claro (idea compartida con otros muchos y muchas activistas climáticos), que los años próximos serán una serie de catastróficas desdichas. Las amenazas provocadas por la explotación masiva de nuestros recursos se están haciendo más presentes y reales que nunca y tengo el convencimiento de que esto no ha hecho más que empezar.

Me parece triste nuestra actitud global como humanos y aunque estos pensamientos son sumamente decepcionantes y negativos, hace tiempo que me propuse no tener miedo ante el futuro que nos espera y hacer todo lo posible por actuar para mitigar sus consecuencias. Por eso, quizás, estaba mentalmente preparada para afrontar esta situación. Ha sido difícil, sí, pero para mi no ha supuesto un trauma ( y doy  gracias que todos mis familiares están a salvo). Aunque mi fe en la humanidad es escasa, creo que esta pandemia tiene un lado positivo y se ha convertido en el aviso más fehaciente de que hay que actuar. 

Veo en esta gran crisis la oportunidad que necesitábamos para que muchas madres y padres (más que antes) comiencen a criar a una generación concienciada con el respeto a nuestro medio ambiente y que junto a ellos seamos la pieza que promueva el cambio. Ya lo están haciendo muchos jóvenes de Friday for the future y otras organizaciones y serán ellos los que labren el futuro pero la responsabilidad de que lo consigan es ahora nuestra. 

Veo en esta gran crisis la oportunidad que necesitábamos para que muchas madres y padres (más que antes) comiencen a criar a una generación concienciada con el respeto a nuestro medio ambiente

¿Lo conseguiremos? Yo quiero pensar que sí hay esperanza por que sino… apaga y vámonos. Al menos yo haré todo lo que esté en mi mano para que nuestro futuro sea lo mejor posible. Eso sí, esto que estamos viviendo… es solo el principio de una gran noria que se va a repetir y repetir.

No Comments

    Leave a Reply